Como se esperba ha iniciado la campaña contra López Obrador, ya era hora, y han hecho todo lo que ya han practicado. Es decir ya desempolvaron el arsenal, los video escándalos, lo del peligro para México, la demonización del populismo. Por otro lado buscan confundir a la población, desanimarla, buscan como dice Brozo desanimarla para que no vaya a votar. Saben que una baja votación es lo único que les permitirá conservar el poder.

Desde hace unos meses, en algunos rincones del ámbito político se comentaba que había un plan maestro para evitar que el tabasqueño llegué, y, por lo visto hasta el momento son los cartuchos ya gastados, nada novedoso por el momento. Podemos hablar de falta de imaginación, simplemente van a jugar con lo que ya saben con mayor intensidad, eso si niveles nunca vistos en México.

Para evitar el fraude la gente tiene que ir a las casillas, el grupo peñista esta empecinado en permanecer en el poder, y no les importa lo que tengan que hacer, ni siquiera consideran si lo que hacen puede ser contraproducente. Se aproximan días muy tensos, como dicen los comentaristas deportivos esto es de pronóstico reservado, lo único claro es que ya pusieron manos a la obra.

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Cuando Andrés Manuel López Obrador citó que la Ley de 3 de 3 era una tomadura de pelo, se refería a que se podría simular cumplirla o incumplirla descaradamente. Hacen falta muchas cosas en el país para que se pueda cumplir decentemente, y cierta cultura jurídica que se tiene que trabajar.

De las tres declaraciones de la ley de 3, la declaración de intereses es imposible de cumplir. Porque no circula una definición concreta en los medios, ningún ministro de la Corte ha dicho la verdad. Casi todos los ministros son parte de redes de intereses que las grandes empresas encabezan.

Esta redes alcanzaron a la Corte desde la famosa reforma de Zedillo, que colocó ministros provenientes del sistema de jueces federales, en su mayoría sancionaban derecho mercantil, y se les identificaba como cercanos al gran empresariado del país, de hecho eran muy amigos de los abogados de este sector.

Había un asesor jurídico de la presidencia que ni Juez fue, que era muy cercano a lo más siniestro de la clase bancaria, y algunos académicos destacados que habían apoyado públicamente las reformas económicas que promovieron los neoliberales. La cercanía resultaba descaradamente cínica.

Los ministros que provenían de los sistemas locales desaparecieron, lo que contrastaba con la era que dejaba detrás el neoliberalismo, cuando la Corte se conformaba de acuerdo a cuotas regionales. Eran los gobiernos locales quienes los colocaban, lo que se cambió de manera dramática.

Lo que se presentaba como un avance institucional era simplemente una perversa centralización disfrazada.

La confrontación entre los ministros de la Suprema Corte de Justicia con el recién ascendido López Obrador, era algo previsible, y que va más allá de los salarios de los Ministros, que son una verdadera grosería. Un insulto que tiene mucho mayor relevancia si se considera todo lo que éstos implican.

Se habla de un atentado a la independencia del Poder Judicial, de la necesidad de una reforma, se habla de la Reforma que Zedillo hizo, misma que podemos considerar como punto de partida. Fue planeada al final del Sexenio de Carlos Salinas, y que su sucesor implementó con un toque personal. Se trataba de mover a los Ministros vinculados al viejo régimen, sustituyéndolos con juristas ligados a la tecnocracia.

Ningún medio de comunicación importante hizo crítica alguna, menos los grandes empresarios que hoy están alarmados. En ese momento veían con gusto como abogados de sus redes de influencia tomaban el control, desde ese momento la Suprema Corte se convirtió en un poder pelele de la plutocracia, que simulaba con mediocre discreción su autonomía ‘tan valiosa’.

El gigantesco sueldo que tienen sus miembros, los hace llevar un estilo de vida que sólo gente rica puede costear. Son miembros honorarios de la élite dorada que se siente dueña del país, siendo en realidad gatos de angora.

El nuevo gobierno está muy lejos de poder hacer las modificaciones al Marco Jurídico del Poder Judicial, puesto que implica serias consecuencias que complican mucho las cosas.

Se ha propuesto poner a consulta la posibilidad de juicio a ex presidentes, ahora será organizada por el Instituto Nacional Electoral (“INE”), el resultado final es previsible. Se romperá una propuesta de campaña, como era el no hacer cacería de brujas, ¿una jugada política astuta?

Tal vez, pero antes hay que entender la propuesta que se anulará. Mucho se ha criticado el que criminales de alto nivel y políticos poderosos, tengan castigos suaves o salgan impunes de los tribunales. Se debe a los jueces corruptos y a fiscales negligentes que estaban al servicio del régimen neoliberal.

Ya no habrá gobierno neoliberal, pero tendrá un cuerpo de fiscales confiables reducido y limitado, porque es lo que hay, las Procuradurías del país están hechas trizas, hay poca gente capacitada y experimentada para elaborar acusaciones que prosperen ante jueces serviles a la estructura de robo sistemático que algunos denominan “La Cleptocracia”.

Esa es la razón por la que López Obrador proponía el ‘borrón y cuenta nueva’, implica un gasto de energías que puede ser en vano. Lo único que se verá es un reducido número de casos, que son los que se podrán armar. El fiscal carnal que tanto critican, aunque realmente deseé con todo el corazón ver a los ex-presidentes en la cárcel, tendrá que trabajar con mucha paciencia , sin prisa y mucho esmero cada caso que se trabaje.

Poner jueces decentes implica una limpia radical del sistema judicial, lo que sería visto como un peligroso desplante autoritario, por los críticos de López Obrador.

El debate acerca del aeropuerto siempre ha hecho de lado el aspecto urbanístico, es decir el desarrollo de un entorno urbano viable o sustentable. En 2001 el gobernador del Estado de México Arturo Montiel se aventó la puntada de declarar que el Aeropuerto detendría el crecimiento urbano en la zona.

En realidad el grupo político que ha gobernado dicha entidad ha hecho grandes negocios en el terreno inmobiliario, nada más cínico. Ese proyecto iba junto al desarrollo más ambicioso de los últimos años, que hubiera implicado una demanda de servicios que colapasaría la zona oriente del Valle de México.

Esto implicaba dejar sin servicios a más de la mitad de la población del Valle, dejarla sin agua, ni drenaje, además de quedar en riesgo de inundaciones. Un impacto humano sin precedente en la historia de Latinoamérica, algo que implica una terrible irresponsabilidad en la materia.

Santa Lucía implica el construir dos aeropuertos más, uno en Hidalgo, otro en Cuautla y una nueva base aérea, además de ampliar, y dotar del equipamiento necesario los aeródromos de Cuernavaca y Tlaxcala, es decir en el corto plazo se recibiría carga liberando espacio en el actual aeropuerto.

También se debe ampliar los aeropuertos de la región centro del país y las zonas aledañas, para tener una capacidad óptima de 100 a 200 operaciones al día. Se debe de considerar que los aeropuertos también son estacionamientos para aviones.

Santa Lucía significa desarrollar la infraestructura aeroportuaria del país, gastado mucho menos que lo que se hubiera gastado en Texcoco.

 

Ha habido una intensa campaña en favor de Texcoco, que ha tenido cierto éxito en algunas capas de la población. Lo que han logrado es generar confusión, por eso a muchos la consulta nos causaba inconformidad. Se le debería consultar a gente informada, con un mínimo de conocimiento sobre el tema.

En varios países la gente ha rechazado proyectos aeroportuarios, México no sería el primer país donde pasaría esto. Quienes dicen que la gente no puede opinar sobre temas de esta magnitud, tienen una postura autoritaria y desprecian a la gente del pueblo bajo.

Muchos consideramos que si se efectuara una encuesta en todo el territorio nacional, bien diseñada con una buena muestra, a gente bien informada, es seguro que se rechazaría el aeropuerto de Texcoco. Aunque se tratara de una votación cerrada, con la que bastaría para suspender su construcción, y posteriormente abandonarla.

López Obrador hizo la consulta con una distribución sesgada de las mesas de votación deliberadamente, como un mensaje. Si juegas sucio, nosotros también lo podemos hacer. Por eso después habló del proyecto inmobiliario, para decir que no será un florero, es decir que él ejercerá el poder.

Pronto van a salir a flote los aspectos negativos del Proyecto, como son los contratos, los estudios amañados en materia ambiental, ingeniería de suelos, e hidrológicos, entre otros. Se verificará que se trataba de una aberración ecológica, un fraude que implicaba un gran endeudamiento para el país.

La base aérea de Santa Lucía tiene varios años funcionando, la Fuerza Aérea ha realizado diversos estudios de viabilidad sobre los aeropuertos cercanos. Interfieren y afectan de alguna manera sus operaciones, se trata de una institución celosa de sus tareas que defiende su campo de trabajo.

El tema del aeropuerto es viejo, en los sesenta se propuso Zumpango, pero faltaba presupuesto. En la década siguiente un grupo de ejidatarios se opuso a dicho aeropuerto, lo que se sumó al rechazo por parte de la Fuerza Aérea. Los primeros contaron con el apoyo de las autoridades del Estado de México, que ya deseaban un aeropuerto en Texcoco.

Para Zumpango hubo estudios en los años setenta y ochenta, lo mismo para Tizayuca en los años noventa. Por la cercanía con la Base Aérea de Santa Lucía, resulta sospechoso que ahora se hable de incompatibilidad entre la instalación militar y el aeropuerto Benito Juárez.

También resulta alarmante que no se haga mención a la orientación en la pista, que para el Valle de México es de 53° al noroeste, es la que tienen las pistas del Aeropuerto Benito Juárez, la Base Aérea y el aeródromo de Atizapán, el Nuevo Aeropuerto tiene 88° al noroeste.

La orientación de los aeropuertos existentes, es la misma porque se trata de tener los vientos adecuados para el despegue y el aterrizaje de las aeronaves, salirse de esta orientación en 15° implica el riesgo de encontrarse con vientos cruzados.

Se sospecha que se han presentado datos alterados de los vientos en la zona, con el fin de hacer válida la propuesta del Nuevo Aeropuerto en Texcoco.

Se ha estado despojando a comunidades de sus tierras, y de su agua, detrás de este proyecto hay problemas sociales más grandes de los que se piensan, va más allá de unos campesinos bloqueando calles agitando sus machetes al aire, gritando consignas con el apoyo de estudiantes.

Se han estado destrozando cerros, que cumplen con una función de captar agua. Es lo mismo que pasa con la minería a cielo abierto que tanto se ha satanizado con mucha razón. Precisamente en localidades cercanas a este Aeropuerto, se han abierto minas que están extrayendo material para las pistas.

La excavación a cielo abierto, retira gran cantidad de suelo, que ya no permite la filtración de agua a mantos freáticos, si no el agua se escurre por las grietas de las capas que quedan al descubierto, y la lluvia que caiga se pierde, se trata de agua que ya no se reincorporará al ciclo del agua.

Se han expropiado muchos terrenos para el aeropuerto, para las minas y para obras hidráulicas destinadas al abasto del nuevo aeropuerto. Lo que añade un vil robo de agua, a comunidades de agricultores que dejarán de producir. A esta gente, no se le da ninguna oportunidad para sustituir sus actividades productivas.

Si consideramos que la creación de los empleos que provocará el aeropuerto tomará tiempo, y jamás alcanzará la cantidad de empleos que tanto prometen. Es un hecho que el fracaso del proyecto dejaría una gran cantidad de gente desposeída.

La gente afectada por la obra conoce de primera mano los daños secundarios, además está bastante informada de los aspectos técnicos que según los apologistas de Texcoco desconocen.

El Nuevo Aeropuerto es un negocio, no una obra de infraestructura, con tres clases de beneficios: Los contratos de construcción, por su magnitud son millonarios; la ‘Aerópolis’, bienes raíces a lo grande; y la conversión de inversión privada en deuda pública.

Enfoquemos el último punto, por las complicaciones técnicas, el monto de la construcción es demasiado alto como pagarse con el cobro a los usuarios, la ‘Aerópolis’ es dónde se recupera, pero es posible que de construir el aeropuerto se tenga que rechazar su construcción, la inversión se pierde.

Entonces los magos de la finazas de la tecnocracia, hacen una serie de intercambios extraños que a modo de hechizo convierten la inversión privada en deuda pública. Lo pagaría el gobierno, es decir los contribuyentes. Pero los impulsores de Texcoco perdieron las elecciones, ese es el dilema.

Hay quien puede pensar que al estar bajo el escrutinio internacional eso es imposible, por eso hay que decir que detrás de este proyecto están los políticos del Estado de México, expertos en negocios inmobiliarios, que son muy corruptos y que sus obras hablan por ellos.

Si se construye en Texcoco, no tardaría mucho en tener problemas, con lo que mucha gente que ha invertido, los que han comprado terrenos que los promotores del aeropuerto les vendieron a precios gigantescos, perderían su dinero.

El aeropuerto es una estafa gigante y un enorme fraude al mismo tiempo, fraude con el gobierno y estafa a los inversionistas, y un gran engaño al pueblo mexicano en general.

Para poder continuar con la construcción del Aeropuerto de Texcoco, se tienen que realizar cambios al Proyecto Lago de Texcoco, además de corregir algunos ajustes equivocados ya efectuados para construir la Terminal Aérea, esto implica gastos muy elevados, varias veces el costo de la obra.

Lo que hace que los costos, que se tengan en penalizaciones por la suspensión del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México -de las que hablan los defensores de Texcoco- sean problema menor. Éstos también olvidan que los contratos serán revisados, de ser el caso se anularan sin indemnización.

De lo que se ha hablado poco es de una “Aerópolis”, un conjunto de centros comerciales, instalaciones turísticas y centros de logística que se edificarían en las inmediaciones del Aeropuerto. Un inmenso negocio inmobiliario que también atenta contra el medio ambiente, que está contraindicado para la zona.

El alto empresariado del país, demanda que sea en Texcoco, y lo hacen por estar interesados en invertir en la “Aerópolis”, se esperan ganancias multimillonarias, es ahí de donde se intenta recuperar el costo del aeropuerto. La “Aerópolis” no se puede hacer, ¿entonces de dónde pagarían el Aeropuerto?

De continuar la construcción del Aeropuerto sin hacer las correcciones necesarias, se tendrían afectaciones en las zonas cercanas al mismo, que serían altísimas. La ecología, la hidrología y la geología lo dicen, la consulta popular que se propone viene a ser innecesaria.

Se ha gastado mucho dinero en comprar periodistas y expertos, para hacer ver viable a Texcoco e inviable a Santa Lucía.

El lecho lacustre del Lago de Texcoco, es considerado por expertos de la Universidad de Chapingo, uno de los peores suelos del mundo, muy fangoso, con lodos altamente corrosivos. Factor que haría el mantenimiento del Aeropuerto muy costoso. Claro, han difundido falsedades que contradicen todo ésto.

Otro agente son los escurrimientos, sería un aeropuerto en constante mantenimiento donde las pistas, los rodamientos, plataformas para aviones estarían en constante revisión, y se tendría que meter mano con mucha frecuencia.

Lo mismo pasaría con el edificio de las terminales, el pasado temblor del 19 de septiembre dejó ver que la terminal dos del actual aeropuerto Benito Juárez tuvo problemas, está edificada sobre un suelo considerablemente menos malo que el que tendría el Aeropuerto de Texcoco.

También los accesos viales al Aeropuerto tendrían que tener mantenimiento, lo que tal vez orillaría a cobrar cuota, la cual no sería nada barata. Se tendría que concesionar los caminos, algo que pesaría en ese Aeropuerto.

Los costos del mantenimiento harían la operación muy caro, y la tarifa para los aerolíneas sería la más alta del mundo, éstas le darían la vuelta. El Aeropuerto jamás alcanzará los 2700 vuelos al día, NAIM Texcoco sería un elefante blanco.

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