Desde hace unos años que el informe presidencial dejó de ser un día de rendición de cuentas, donde el Jefe Máximo le daba la cara al Congreso, en particular frente a la oposición. La principal razón de esta regresión fue para evitar el desgaste de la figura presidencial.

Gracias a la colaboración de los medios informativos, se ha hecho un gran control de daños que logró un triunfo para el PRI en las pasadas elecciones federales, aunque después de los comicios se dio la fuga del delincuente más famoso de México y la absolución mediática de los escándalos de corrupción.

Mientras en Guatemala por un caso de corrrupción, ahí si, renunció el titular del gobierno; la principal diferencia es que ahí fue investigado por un organismo independiente, los congresistas del partido oficial apoyaron la investigación. En México el PRI con Nueva Alizanza y el Partido Verde se opusieron a crear una comisión que atendiera estos escándalos.

Lo anterior concuerda con el mensaje oficial, en el que se dieron cifras sueltas con toda la intención de confundir a la audiencia. Resaltan la soberbia y la ceguera del equipo de la administración Peña, creen que son los mejores gobernantes del mundo y se niegan a reconocer que tienen su mente en el pasado.

En México las instituciones que imparten justicia, en que se respalda Peña, están manchadas con el conflicto de interés; por lo que carecen de confiabilidad. Es necesario que la sociedad empiece a presionar de manera puntual para que esta situación cambie.

Enviado a medio día del jueves 10 de septiembre de 2015.

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