Los recientes acontecimientos en la Facultad de Filosofía y Letras (“FFyL”) de la UNAM, deben ser vistos como parte de la descomposición social que ha vivido el país en los últimos años. Se tienen que confrontar dos aspectos. Primero para los miembros de la comunidad de la FFyL, el auditorio Justo Sierra también conocido por muchos como “El Che Guevara”, es ocupado por un grupo de activistas que son ajenos a la UNAM.

Tienen poco contacto con la comunidad, son distantes, y a veces uraños con los que frecuentamos los espacios de esa parte de Ciudad Universitaria. Ellos organizan varios eventos y muchos miembros de la comunidad hemos asistido a algunos de esos eventos, muchos tenemos idea de lo que pasa y de lo que no pasa ahí. Por otro lado en varias facultades y escuelas de la UNAM los miembros de la comunidad universitaria hemos visto como las autoridades han impuesto lentamente diversas políticas que van contra nuestros intereses, a veces sin el apoyo suficiente de los representantes estudiantiles. Por esta última razón tenemos razones más que suficientes para entender que la narrativa alrededor de la detención de “el Yorch” es una historia fantástica por parte de las autoridades. Lo que podemos anticipar es que ahora la policía tendrá carta abierta para hacer detenciones arbitrarias dentro de las instalaciones de la Universidad.

Preocupa que los estudiantes que hace unos años se organizaron para protestar contra la llegada de un Presidente fabricado por las televisoras ahora se queden de brazos cruzados viendo como las autoridades generan un escenario propicio para sembrar el terror dentro del campus. Es hora de poner los puntos sobre las ies.

 

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